jueves, 20 de diciembre de 2018

HISTORIA DEL PERIODISMO TELEVISIVO


el periodismo televisivo
El periodismo televisivo es una forma concreta de llevar información, que se basa en un código visual, sin el cual la televisión es imposible. El mensaje es la imagen. Las estructuras textuales se complementan o se supeditan al elemento visual, que es el determinante. La imagen concede al periodista un elemento insustituible que marca la diferencia de la televisión con el resto de los medios informativos: la imagen está dotada de la extraordinaria e insustituible capacidad de generar reacciones emocionales en la audiencia.
Periodistas reconocidos afirma que básicamente tiene por objeto narrar la información.   Lo cual   implica hacer significativos los recursos de lo audiovisual donde la cámara interpreta para contar, la edición se convierte en una estrategia dramática y el periodista se interesa de cómo narrar, más que por responder a las preguntas informativas y su aparición en pantalla.
Hacer buen periodismo televisivo significa abandonar los modos de estructurar de los otros periodismos para ganar la vitalidad del recurso audiovisual; obliga a abandonar el reino de la retórica y la palabra para ganar las sutilezas estéticas y culturales de lo audio-visual.
Los géneros periodísticos se han adecuado a esta realidad. Así en el periodismo televisivo se ubican fundamentalmente los géneros denominados por Cebrian Herreros (1992) como expositivos; es decir, la noticia, pero con características textuales especificas: textos breves, supeditados a la imagen y, en muchos, completándola o explicándola; el reportaje, el informe periodístico, el documental dramático, que se puede considerar un nuevo género periodístico creado expresamente por el canal televisivo.
El periodista televisivo debe actuar dentro del horizonte del afecto y actualizar de manera inteligente el imperativo industrial de entretener desde la información pero sin convertirlo en periodismo amarillista.
La información debe corresponder y complementar lo que muestran las imágenes, las que no se deben describir, porque el televidente las está viendo en su televisor. Estas características son las que diferencian categóricamente el tratamiento informativo de la televisión a los tratamientos de los otros medios. Por trabajar con la imagen y el sonido, el periodista de televisión tiene retos más difíciles que sus colegas de otras manifestaciones periodísticas.

PERIODISMO TELEVISIVO


El periodismo televisivo tiene por objeto narrar la información, lo cual implica hacer significativos los recursos de lo audiovisual donde la cámara interpreta para contar, la edición se convierte en una estrategia dramática y el periodista se interesa de cómo narrar, más que por responder a las preguntas informativas y su aparición en pantalla.  Los más importante de ejercerlo es que se abandona por completo las estructuras rígidas del periodismo escrito y de algunos programas de noticias en radio.
el periodismo televisivo
El periodismo televisivo se ha desarrollado en un escenario lleno de profundas transformaciones, donde los avances tecnológicos se suceden con extraordinaria rapidez y hasta en algunos casos de manera muy silenciosa. Otro aspecto que se no puede olvidad es la forma de producir y darle difusión del mensaje es cada vez más rápida y variada, lo que ha generado importantes cambios en la formas de ver y consumir los contenidos programáticos por parte de los espectadores.
Para realizar un buen trabajo es necesario que los alumnos incursionen en las distintas maneras de producir un buen programa de información en televisión, iniciarlos/as en la organización de la producción de programas de televisión desde el punto de vista del trabajo del periodista, redactor, productor y director y desarrollar en ellos aptitudes adecuadas para diseñar y realizar un proyecto televisivo, conociendo la importancia del guión como base de todo programa y los distintos procesos de producción dependiendo del tipo de programa a realizar.
Desarrollar el interés del alumnado por el proceso productivo, así como su desarrollo práctico en estudio y en exteriores y la concepción de éste como una actividad creativa, será parte integrante del programa.

PERIODISMO CONTEMPORANEO

Actualmente estamos expuestos a muchas tendencias y el periodismo digital es una de las que más fuerza ha tomado a medida de que trasciende el uso de las nuevas tecnologías de información, es por eso, que en el siguiente articulo vamos a hablar un poco del periodismo contemporáneo, el impacto que  ha creado y su debida ejecución. No obstante, el periodismo análogo sigue vigente en pleno siglo XXI y el auge de este nuevo modelo periodístico ya mencionado, puede considerarse un complemento fuerte para el sostenimiento e inmediatez de la información.
Resultado de imagen para periodismo contemporáneoEl periodismo digital o ciberperiodismo nace a finales del siglo XX, hoy en día su uso es muy cotidiano debido a la web 2.0 // 3.0 y sus múltiples formas de interacción, cualquier persona del común puede asumir el rol de “periodista ciudadano” y compartir con los demás la información que tiene a su alcance, empero, no es 100 % fiable su contenido ni por supuesto el método empleado de redacción. Es aquí dónde salen a relucir las falencias competentes con un profesional en el asunto –un Periodista titulado–.
Las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC’s) han facilitado el uso del Periodismo contemporáneo. Las redes sociales se han convertido en el portal posible de cruzar y han logrado expandir la información sin fronteras. Nuevos modelos de comunicación han sido implementados en “el mundo de hoy” gracias a la masificación de la web 2.0 // 3.0 y producto de esto el Periodismo ciudadano ha tomado mayor impacto en el día a día.
La internet con su globalización logró penetrar en muchos hogares del mundo y a su vez permitir el acceso a la información digital, contenidos multimedia y eficacia del mensaje; conecta ideas, diversidades y mundos opuestos; paradójicamente, es un umbral sin barreras. De acá es donde nace la necesidad de compartir información y hacer reportería ciudadana.
Los teléfonos inteligentes –smartphones—son la herramienta principal de un periodista contemporáneo debido a la eficiencia, comodidad y eficacia que este le ofrece. Para informar hoy en día basta con tener un teléfono celular con cámara e internet y estar en el lugar de los hechos. Sin embargo, aunque la información que se brinde guarde cierto grado de veracidad, no puede llegar a considerarse una sola y única verdad, puesto que, la realidad está expuesta a muchas interpretaciones y requiere de un proceso de abducción para lograr un consenso objetivo y veraz.
Ya hemos hablado del periodismo análogo y su importancia ante esta nueva tendencia de periodismo digital, pero, no podemos hacernos los ciegos ante una tendencia que busca de cierta manera volver obsoleto los medios análogos y que exige a los mismos implementar un cambio drástico y radical para su supervivencia.
El periodismo análogo debe ser más concreto y concluso para rescatar el impacto que ha perdido a medida de que pasa el tiempo. Actualmente, cualquier persona puede hacer uso de la internet y tener acceso a medios de comunicación digitales, periódicos virtuales, revistas, programas radiales, contenidos audiovisuales y demás material en línea que facilitan el consumo de información y regulan la economía de los seres humanos.
El periodismo digital ha ganado mucha importancia en la actualidad debido a su inmediatez y acogida en la comunidad, también cabe resaltar que los productos que encontramos en la red en la mayoría de los casos van acompañados de piezas radiales o contenidos multimedia que facilitan la aprehensión del mensaje. El espectador contemporáneo exige contenidos cortos, explicativos y de fácil adquisición. En síntesis, es preferible ver un video de 2 minutos a leer un artículo de 4 o 5 páginas. Esta tendencia de Periodismo va muy ligada al facilismo que la sociedad exige, por ende, un Periodista contemporáneo debe asumir e implementar la importancia de la imagen, comunicar mediante infografías, imágenes, videos cortos y audios que complementen su redacción; atendiendo la necesidad de la población y no dejando de lado su profesionalismo.
A diferencia de un periodista empírico, el comunicador titulado está en la capacidad de transformar el contenido análogo en digital y, del mismo modo sintetizar el mensaje sin abortar o excluir información relevante y determinante para la construcción de la realidad y veracidad de la misma.
Es sumamente importante conocer una regla para tratar de irrumpirla y aunque actualmente mucha gente hace alarde de su potencial periodístico (!), también hay que dejar muy claro que comunicar por comunicar no es comunicar –en lo que al sentido de comunicador refiere–. No está mal implementar una estrategia digital para competir e incursionar en los medios de comunicación pero si es de vital importancia conocer el modelo convencional para manipularlo y entregarlo a la sociedad, la comunicación no puede ser una hecatombe desatada por la masificación y mal uso de la sociedad sino más bien una herramienta potencial para el cambio y la construcción de tejido social.

¿LA OBJETIVIDAD PROBLEMA PERIODÍSTICO?

¿La objetividad  problema periodístico?

Resultado de imagen para subjetividad periodistica Tradicionalmente se ha sostenido una concepción “absoluta” de la noción de objetividad, la cual no puede sostenerse sin la adopción de compromisos acerca de la naturaleza de otras nociones como las de representación, verdad, realidad y conocimiento. Según esta concepción, la objetividad tiene que ver con la posibilidad de representar la realidad tal como es. En este sentido, se considera que los hechos son objetivos en tanto que ellos son independientes de los sujetos que establecerán con ellos, en el mejor de los casos, una relación de conocimiento externa a ellos en el sentido de que ambos polos de la relación son independientes entre sí. La objetividad en tanto carácter de los hechos, enfatiza la idea de independencia respecto de los sujetos cognoscentes y de este modo involucra una caracterización del conocimiento –esa relación entre el sujeto cognoscente y el objeto conocido- que excluye asimismo cualquier interferencia del sujeto cognoscente. Esta concepción del conocimiento tuvo su punto máximo de expresión en la modernidad (por ejemplo en pensadores como Bacon, Descartes, Locke y Hume), donde se cristalizó la idea de que tanto la razón como la experiencia, si realmente eran capaces de brindar genuino conocimiento, debían poder establecer un conocimiento que estuviese fundado no en características singulares de los sujetos particulares de conocimiento (no sólo en tanto individuos sino también en tanto miembros de una cultura, una sociedad, y una especie animal particular) sino en métodos universalmente válidos (aceptables y reproducibles por cualquier sujeto que utilizase adecuadamente la razón) que permitieran por tanto conocer aquella realidad existente con independencia de los sujetos y de su conocimiento. La realidad era, por tanto, aquello que es objeto de la física y la matemática, las propiedades “primarias” como el movimiento, la extensión y el volumen, y no las “secundarias”, como los colores, olores y sabores, que sí dependen de los sujetos cognoscentes y su constitución física. Es importante resaltar dos nociones fundamentales asociadas a esta concepción “absoluta” de la objetividad. Una es la independencia: enfatizando que “objetividad” puede predicarse de la realidad, y en este sentido se corresponde con la afirmación de que ésta es independiente de la mente, de los sujetos, de sus lenguajes y de sus culturas. 

¿EXISTE OBJETIVIDAD EN EL PERIODISMO?

Resultado de imagen para objetividad en el periodismoTodos los días los periódicos del Grupo Nación se encargan de presentarnos diversas informaciones (no sabemos si ciertas o amañadas) acerca de lo que supuestamente hace mal o no hace del todo el actual gobierno de la república. De hecho algunas partes de las mismas son ciertas, pero otras evidentemente, si analizamos un poco el mismo texto, están deformadas de manera que hagan más daño en la conciencia de los lectores, que darnos datos, hechos y apreciaciones objetivas. Es decir, pecan de un subjetivismo intencionado. Y no es que defienda o no al actual gobierno, sino que a mi parecer dicho medio se ha convertido en uno de opinión.

Entiendo perfectamente que los medios de comunicación en manos privadas deban defender sus intereses mercantiles, pero hasta cierto punto, pues al momento en que se convierten en defensores de una línea ideológico-política, pierden absolutamente la objetividad informativa, y se convierten en instrumentos oficiosos contrarios a las que la adversan. Y el daño que hacen en la población, manipulando la conciencia de los ciudadanos, lleva a consecuencias sociales a veces nefastas.
Por ello es más honesto partir de la base que nadie es neutral y no seguir alimentando el mito que un periodista, o el periodismo en general, los medios de comunicación en general, son neutros. Otra cosa son los artículos de opinión que, como si mismo título lo dice, se refieren a opiniones de quien los escribe, y por ende son subjetivos.
Lin Chen Yu, en un artículo de su autoría, señala que la objetividad requiere exactitud en la descripción, no perspicacia interpretativa. Algunos expertos indican que el periodista está influido por una serie de factores en la producción de noticias; sus valores y creencias, sus hábitos profesionales, la propia educación y otras circunstancias que inciden en el modo de informar.
Sin embargo, otros creen que la objetividad no es imposible en el periodismo moderno, pero sí requiere un intento sistemático de proporcionar un reportaje imparcial. De todas formas, la objetividad es como un faro en el mar o la estrella polar, que tiene la función de indicar a los barcos que sigan navegando en un camino correcto.
Mientras el cine y la literatura tratan de representar acciones humanas construyendo ficciones, el periodismo intenta dar a conocer acontecimientos que han ocurrido realmente, con referencia a un mundo exterior al que debe ajustarse.
Como se sabe, la noticia es un reflejo de la sociedad, es decir, presenta a la sociedad un espejo de sus asuntos e intereses. Tal vez la noticia puede considerarse como una ventana abierta al mundo, nos dice qué queremos saber, qué necesitamos saber y qué deberíamos saber. Sin embargo, como todo marco que delinea un mundo, el marco de la noticia puede considerarse problemático. La visión a través de una ventana depende de si la ventana es grande o pequeña, si tiene muchos o pocos cristales, si el vidrio es opaco o claro, si la ventana da a la calle o a un patio. La escena que se observa depende también de donde está uno, lejos o cerca, alargando el cuello hacia un costado o mirando recto hacia adelante, con los ojos paralelos a la pared en la que está colocada la ventana. Por tanto, es importante cómo trabajen los periodistas.
La objetividad de la información es una exigencia moral de honestidad intelectual en la tarea profesional de los periodistas. La actualidad es una propiedad fundamental de las noticias, y esta proximidad a los hechos supone una fuente de errores de perspectiva que nunca podrá cegarse totalmente. El periodista lo tiene que saber y no puede, por tanto, precipitarse a hacer afirmaciones tajantes y definitivas.
La objetividad requiere exactitud en la descripción, no perspicacia interpretativa. Las maneras que tienen los periodistas de ver este mundo están influidas por el comercialismo, las tecnologías y las tendencias políticas de sus periódicos o cadenas televisivas. Los periodistas reconocen que un reportaje puede estar mal construido, incluso cometer errores, deformar verdades, y malinterpretar lo que dicen otros. Los periodistas admiten que hay dos tipos de prejuicios que pueden influir en su trabajo: valores o preferencias personales, y compromisos ideológicos.
La defensa de los reportajes objetivos es la de que estos previenen, o al menos minimizan, los prejuicios políticos y distorsiones en las noticias. Los estándares del periodismo objetivo exigen que el periodista profesional desempeñe el papel político de un adversario neutral; es decir, que examine ambos lados de un tema y realice un reportaje imparcial.
Durante los años sesenta y setenta, el nuevo estilo periodístico enfrentó un desafío al problema de la objetividad, considerada como una meta imposible de alcanzar. Pero a veces se olvida que la objetividad es simplemente un método y un estilo de presentar información y se puede resumir en dos características principales: separar la verdad de la opinión; y luchar por la justicia y el equilibrio, dando a ambos lados una oportunidad de ofrecer la total información al público. La objetividad no es imposible en el periodismo moderno, pero sí requiere un intento sistemático de proporcionar un reportaje imparcial.
Al mismo tiempo, la objetividad también plantea un aspecto técnico, que la convierte en un hecho social intrínseco y cuantificable. Este aspecto ha sido denominado por algunos sociólogos norteamericanos como la no-intencionalidad del mensaje informativo.
La no-intencionalidad es una disposición psicológica del periodista, que existe cuando los mensajes no resultan incitativos, ni provocadores de respuestas concretas, ni agresivos, ni están cargados de intereses y propósitos previamente concebidos. Dirá posteriormente que el enemigo de la información no radica en la interpretación, sino en las interpretaciones fragmentarias.
Comprendemos con este planteamiento que es más eficaz ofrecerle al receptor el dilema (los datos que apuntan en direcciones distintas), que elegir con cierto riesgo de fracaso una sola dirección por razones no muy sólidas. Es decir, debemos dar al receptor los hechos sobre los cuales se basa la interpretación, con el fin de que cada individuo pueda determinar la perspicacia del análisis.
En conclusión podríamos decir que la subjetividad en el periodismo se trata de los criterios intuitivos del periodista, que están condicionados por factores subjetivos pero inevitables: educación, ideología, experiencia profesional, formación cultural, etc. Es importante recordar que lo importante es la ética del periodista, que supone que cuando valore las noticias lo haga con absoluta honradez, convencido de que elige lo que de verdad es más importante para hacerlo llegar a los lectores. De lo contrario se produciría lo que conocemos como manipulación o adulteración informativa.
El periodista, al proceder a la elaboración de un relato de análisis, no debería hacer una valoración personal, no expresar juicios, ni aportar estimaciones. El recurso está en recoger las valoraciones de expertos, o de personas implicadas en los hechos que se interpretan. Es cierto que estas opiniones podrán reforzar la valoración que el propio periodista tiene de los contenidos analizados.
Sin embargo, cuando el periodista recibe un sueldo en una empresa, y de él depende su subsistencia cotidiana y de su familia, resulta un poco difícil, sino imposible,  apartarse de las líneas editoriales trazadas de los propietarios del medio, que por lo general poseen interese ideológicos y comerciales bien definidos.
Ahora, con estas reflexiones, saque Usted sus propias conclusiones sobre el periodismo costarricense.

SENSACIONALISMO

LA PRENSA AMARILLA ACTUAL
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Como muchos autores han señalado, la prensa amarilla ha evolucionado, de las primeras planas del Journal de New York de 1895, pasando por el Bild alemán, hasta los diarios amarillistas peruanos como el Chino y Ajá o los bolivianos como Extra y Gente, el sensacionalismo ha permeado tanto a la prensa seria como a la televisión y la radio (Cerbino Mauro, Ética y sensacionalismo en los medios, 2005).
Es evidente su influencia en los noticieros y programas periodísticos, como también en otros géneros audiovisuales.
Frecuentemente, resulta difícil trazar una línea tajante entre el sensacionalismo y la prensa amarilla. De hecho, el término prensa amarilla surgió de una disputa entre el World de Albert Pulitzer y el Journal de Rodolf Hearst, por una tira cómica que se publicaba en ambos diarios llamada Yellow kid, y cuyo color pasó a representar el tipo de periodismo en extremo sensacionalista. Sin embargo, la prensa amarilla de nuestra época presenta algunas particularidades.
Esta prensa cumple una doble función, sirve tanto para ser comprada y consumida por sus lectores como para ser mirada en sus titulares. La práctica de ver los titulares es muy común; es parte de los operativos psicosociales, pero también refleja la velocidad de la vida cotidiana, donde lo audiovisual tiene su imperio y toda la diagramación periodística está organizada para ser más vista que leída. (Revista de investigación psicológica, ISSN, 1560-909x, Vol. 11, N°2, 2008, pág. 153) “Los diarios amarillistas son fuente de entretenimiento, de satisfacción de necesidades, de protagonismo y también de voyerismo público; a diferencia de la prensa amarilla de finales del siglo XIX…” (Revista Latina de comunicación Social, Octubre 1999, N° 22, La laguna (Tenerife). Sin embargo, la prensa actual se ocupa muy poco de las noticias internacionales o de personajes de la realeza. Más bien, se trata de una lista interminable de personas anónimas, como albañiles, profesores, vendedores ambulantes y cobradores de microbuses que discurren entre las páginas de los diarios, entre notas exageradas y distorsionadas. Personajes que de ninguna manera son los protagonistas de los diarios serios y reflexivos, encuentran en esta prensa una representación banal de su cotidianeidad y sus espacios.
El sensacionalismo ha traspasado la frontera, instalándose tanto en la prensa seria como en la televisión y la radio. Contra lo que se suele pensar los lectores de esta prensa no son siempre los menos instruidos, ni los miembros de las clases sociales más bajas. Entonces, no siempre estamos frente a un lector de poca instrucción, ni desvinculado de la agenda política, no estamos frente al paradigma de la marginalidad, según el cual esta prensa se ocupa de los márgenes de la sociedad. También esta prensa resalta y apela a dimensiones que los otros diarios no se proponen, la función lúdica predominante. Ellos no tienen competencia en los diarios tradicionales que encasillan el entretenimiento a las secciones de humor y misceláneas. Por su parte los lectores de estos diarios se articulan en torno a algunos factores:
• El gusto por el entretenimiento extremo por encima de la veracidad.
• Por los enfoques trasgresores, es decir, sin reparar en aspectos éticos, morales o de valores (de allí el gusto o la tolerancia frente a la crónica roja, el uso del cuerpo de la mujer como objeto y la escasa preocupación por la estricta veracidad de los hechos) • Por la búsqueda de “horizontalidad social”, es decir de espacios, rostros y lenguajes similares a los suyos.
• Y finalmente la preferencia por las narrativas de acción en desmedro de una actitud más analítica.
Por lo mismo, estamos hablando de comunidades de consumo que trascienden las clases sociales y el grado de instrucción (instrumentos clásicos del análisis del marketing) y se ubican en lo que podemos llamar cultura de la trasgresión y la horizontalidad. (Erick R. Torrico Villanueva, El sensacionalismo: algunos elementos para su comprensión y análisis, 1999) Esta problemática remite de modo necesario a las visiones teóricas que existen en torno a la influencia de los medios masivos en general, que pueden ser vistas por la de la “aguja hipodérmica”, la de la influencia social, la de usos y gratificaciones, la del análisis del cultivo, la del establecimiento de agenda y la de las mediaciones.
La investigación dentro de esta corriente se centra sobre los usos del contenido de los medios para obtener gratificaciones o la satisfacción de necesidades.
La conducta de la audiencia debe explicarse en buena medida a partir de las necesidades e intereses del individuo.
Es importante subrayar que éste es un modelo del proceso de recepción y que no abarca todo el proceso de la comunicación. (Mquail, 1983)
Este enfoque fue impulsado por la oposición al determinismo sobre los efectos de los medios y en un intento de acabar con el debate sobre el gusto de los medios, clasificando el contenido según su función y no según su gusto.
La lógica de este modelo está explicado por Katz , Blumler y Gurevitch de la siguiente forma:
Están interesadas en los orígenes sociales y psicológicos de las necesidades, las cuales generan expectativas de los medios de difusión u otras fuentes, que llevan a pautas diferenciadas de exposición a los medios (o una dedicación a otras actividades), dando lugar a la gratificación de la necesidad y otras consecuencias, la mayor parte de ellas no pretendida. (Katz, Elihu, Jay G., Blumler y Michael Gurevitch, 1986)
Esto nos da la pauta de que la audiencia es activa. Por otra parte es importante destacar la importancia de la relación entre el uso de los medios por un lado, y de la disposición psicológica y la ubicación oficial por el otro. La lógica va desde las diferencias en la interacción social a las que resultan de las necesidades psicológicas y a las diferencias en las pautas de la selección, exposición e, implícitamente, de las gratificaciones obtenidas.
Sucede además que, sosteniendo los principios de la Teoría crítica, en este momento los medios y sus contenidos ocupan un lugar importante en la problemática nacional y a su vez estos cada vez alcanzan mayor poder e influencia sobre los lectores, quienes rodeados de toda esta prensa sensacionalista y de contenidos morbosos, amarillistas, polémicos e intranscendentes eligen, de cierto modo qué consumir de los medios (Usos y Gratificaciones) pero a su vez dejan de hacerlo en el momento en que lo único que la agenda de medios ofrece es periodismo de este tipo.
Hoy en día el periodismo sensacionalista ha sobrevivido por la cantidad de público seguidor que posee. Sin embargo, es el mismo tipo de periodismo quien propaga la existencia de este público. Es certero además, destacar que en cuanto a Usos y Gratificaciones se refiere, los medios trabajan sobre las necesidades que el público posee y sobre ello proyectan lo que hoy encontramos en la televisión. Ya no podemos ni debemos concebir a los periódicos sensacionalistas al margen del periodismo, con una visión negativa y condenatoria, porque eso nos impide ser objetivos, dejando a un lado aspectos llamativos que estos tienen, así como los intereses y preocupaciones de sus lectores.
Si analizamos este tipo de prensa como un proceso comunicativo, superaremos las intenciones comerciales y sensacionalistas con las que sus dueños y periodistas usan la información y podremos comprender la comunicación también desde el punto de vista de sus lectores. Se puede entender a la prensa sensacionalista desde otra perspectiva: como un proceso diario que involucra otro tipo de oferta de lectura para cantidades importantes de compradores.
Por eso la relación entre los lectores y los diarios sensacionalistas no es aislada sino que ocurren en el mundo, es necesario analizarlos tomando en cuenta la idiosincrasia nuestra y el rol de los medios; tenemos que decir que el fenómeno de la prensa amarilla debe ser analizado no sólo desde una dimensión periodística sino también de carácter ético. Tal como lo plantea Mauro Cerbino:
Cuando decimos “ética y sensacionalismo” no estamos oponiendo dos términos, no se trata de una ética entendida como la simple aplicación de normas y códigos que limitan el sensacionalismo y lo condenan, sino de una reflexión sobre la propia práctica periodística. Esas normas y códigos responderían a una ética trascendental y una deontología profesional, se trataría de una ética que no establece una relación directa con la práctica particular del periodista. En cambio, necesitamos pensar desde el periodista en lugar de pensar desde un ideal periodístico, desde el mismo lugar del periodista y no desde un afuera en base a modelos aplicables (…). Si hacer periodismo es saber comprender distintos lenguajes y traducirlos en relatos, el periodista debe asumir que los relatos, los textos que él produce, representan un material altamente sensible para el lector. 
Está bien claro en esta afirmación la actuación de la audiencia en medios de este tipo, si bien uno tiene la posibilidad de elegir el medio y por lo tanto elegir qué consumir, una vez atraído ya deja de tener la posibilidad de elección, se convierte en una audiencia nula y a veces no pasa solo en el periodismo sensacionalista sino en todas las prácticas periodísticas actuales.
Pero, es así que el hombre termina siendo valorado por lo que consume, concepto de hombre masa (Mattelart, 1997). En estos términos es destacable también que las audiencias, si bien seleccionan y son influenciadas por los medios de comunicación de masas, a su vez forman parte de una cultura, la cual limita ciertos aspectos en cuanto a las influencias mediáticas de la agenda de medios. Este concepto, amplio desde los Estudios Culturales pero estratificado en microculturas que se oponen continuamente entre sí, conlleva a una separación entre quienes consumen medios sensacionalistas y quiénes no.

IMPORTANCIA DEL PERIODISMO

IMPORTANCIA DEL PERIODISMO
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Estamos acostumbrados a recibir diariamente todo tipo de Información Periodística, muchos teniendo la costumbre de comprar el Periódico en Papel por lo menos una vez a la semana, o bien disfrutar de distintas Publicaciones Periodísticas que llevan en su impronta las mejores investigaciones y textos de Divulgación Científica, que son redactados por especialistas en la materia.

El Periodismo es entonces la forma en la que llega a nuestros hogares todo tipo de información, con el análisis de Noticias y Crónicas que forman parte de la vida cotidiana, relatando sucesos como Tragedias y Accidentes que pueden estar sucediendo tanto en un ámbito regional cercano a nuestro lugar de residencia, como también de otras partes del mundo.

Es importante considerar el buen uso del Manejo de la Información, recurriendo muchas veces a la fuente que nos da lugar a la noticia, y realizando una verificación de lo que será informado, lo que es conocido como Verificación de la Fuente, siendo muy importante ultimamente en el auge de las Redes Sociales donde muchas veces usuarios por meros fines de diversión o por buscar destruir o vulneral la Credibilidad del Periodismo suelen divulgar informaciones falsas.

En el mundo encontramos los denominados Medios De Comunicación que conforman distintas compañías que se encargan del negocio de la Prensa y Periodismo, contando con la capacidad de Multimedio cuando abarcan no solo a un Medio Gráfico, sino que también desembarcan en el mundo de la Televisión y, lo que está cobrando mayor importancia en los últimos años, los Medios Digitales de Comunicación, que comprenden la realización de revistas y periódicos que son difundidos únicamente A Través de Internet.

En el trabajo de la información, se suele mencionar a la Ética Periodística como parte de la Deontología Profesional, considerándose dentro de ella a distintas normativas que deben ser respetadas en la Actividad Periodística, ligadas sobre todo al manejo de la información y siempre a la Búsqueda de la Verdad, regidas por el estudio de las Ciencias de la Comunicación y el estudio de los distintos Medios Informativos.


CÓDIGO DE ÉTICA PERIODÍSTICA DEL COLEGIO DE PERIODISTAS DEL PERÚ

Preámbulo El derecho a la información al igual que a la libertad de expresión y la crítica, son libertades fundamentales de todo...